Cera

PROTECTORA

La cera de abeja ha sido usada desde hace mucho tiempo con numerosas aplicaciones: en nutrición, como elemento decorativo en los caseríos, en cosmética y farmacia…

Las abejas segregan cera para formar la estructura perfecta del panal. Esa estructura está formada por celdillas hexagonales. La abeja depositará ahí la miel, el polen y sus huevas y larvas.

En base a los cálculos realizados, la abeja tiene que ingerir siete kilos de miel para producir uno de cera.

La cera empleada, la recién hecha, es la denominada “cera de opérculo”.
Al ser una sustancia grasa, la cera es muy utilizada para cremas y pomadas. La cera tiene la capacidad de suavizar la piel, y por eso es tan utilizada en dermatología.

La cera pura, es decir, sin calentar, es muy rica en vitamina A.

Masticar miel y cera es un hábito muy conveniente, pues facilita la salivación, ayuda a la actividad del estómago y el intestino y acelera el metabolismo. Por otro lado, mediante su trabajo mecánico, la cera limpia el sarro dental, y, en consecuencia, mejora su higiene y duración. El mejor modo de realizar este tratamiento es comiendo la miel directamente de los panales.